En resumen
La gente abandona el gimnasio en octubre por cinco motivos que se deciden antes de empezar: un objetivo que tarda seis o diez semanas en verse, elegir el horario ideal en vez del horario real, empezar con demasiada intensidad, entrenar solo y no recibir enseñanza el primer día. Lo que sí funciona es comprometerse a dos días por semana, elegir la hora a la que podrías venir un martes malo de noviembre, y buscar con quién ir: entrenar acompañado es lo que más decide que sigas en diciembre.
Cada septiembre pasa lo mismo en todos los gimnasios de España, y en el nuestro también: la primera semana entra el doble de gente que en agosto, y para mediados de octubre la mitad ya no aparece. No es falta de fuerza de voluntad. Es que casi nadie se apunta preparado para el mes tres.
Llevamos años viéndolo desde dentro en Los Hueros, y estas son las razones reales por las que la gente lo deja — y lo que sí funciona para que no te pase.
1. Te apuntas con un objetivo que no se ve en dos meses
«Perder diez kilos» o «ponerme en forma» son objetivos honestos, pero tienen un problema: tardan demasiado en notarse. Los primeros cambios reales llegan entre la semana seis y la diez, y para entonces mucha gente ya ha decidido que no funciona.
Lo que sí aguanta es un objetivo de proceso: venir dos días por semana durante un mes. Eso se puede cumplir la primera semana, se nota que lo estás cumpliendo, y arrastra a lo demás. El peso y la fuerza vienen detrás sin que tengas que perseguirlos.
¿Qué horario elijo para no dejarlo en dos meses?
Este es el error más caro y el más común. En septiembre estás descansado, así que te apuntas a las 7 de la mañana convencido de que vas a madrugar. En noviembre, con frío y de noche, ese horario deja de existir.
Antes de elegir, mira tu semana real de un mes cualquiera de invierno: ¿a qué hora podrías venir un martes malo? Ese es tu horario, no el que te gustaría. Un horario que aguanta un martes malo aguanta todo el año.
¿Cuántos días a la semana hay que ir para empezar?
Cuatro o cinco días la primera semana, con muchas ganas y ninguna base. El resultado es agujetas de tres días, cansancio acumulado y la sensación de que esto es durísimo. La segunda semana ya vienes dos días, la tercera uno, y la cuarta ninguno.
Empezar por debajo de tus posibilidades es aburrido durante quince días y decisivo a los seis meses. Dos días a la semana bien hechos superan a cinco días que abandonas.
¿Es mejor ir al gimnasio solo o acompañado?
Esta es la que menos se dice y la que más pesa. Entrar solo a un sitio nuevo, donde todos parecen saber lo que hacen, cuesta más de lo que la gente reconoce en voz alta. Y el día que no te apetece —que va a llegar, normalmente un martes de noviembre a las siete de la tarde— no hay nada que te empuje: nadie te espera, nadie te escribe, nadie te pregunta al día siguiente por qué no fuiste. La decisión de quedarte en el sofá no le cuesta nada a nadie, así que la tomas.
La gente que entrena acompañada aguanta mucho más. No por motivación, sino por algo más simple: faltar deja de ser una decisión privada. Si has quedado, vas. Y el día flojo lo salva la otra persona, que a lo mejor esa semana está fuerte.
Es también lo que hace que el primer mes sea llevadero. Los ejercicios nuevos, no saber dónde va cada cosa, sentirte torpe: todo eso pesa la mitad si hay alguien pasándolo igual a tu lado.
5. Nadie te enseña nada el primer día
En muchos sitios te dan una tarjeta y te sueltan en la sala. Si no sabes qué hacer, haces lo que ves hacer a otros, normalmente mal, y a las tres semanas te duele algo.
En una clase dirigida esto no pasa: hay un entrenador que corrige, adapta la carga a lo que puedes hoy y decide por ti cuánto es suficiente. No tienes que saber nada antes de venir. Esa es la idea.
Qué hacer con todo esto en septiembre
Si vas a empezar este año, tres decisiones antes de pagar nada:
- Elige el horario de tu peor semana, no el de la mejor.
- Comprométete a dos días, no a cinco. Si luego vas más, mejor.
- Busca con quién ir. Tu pareja, un amigo, tu hermana, un compañero de trabajo. Es lo que más va a decidir si sigues aquí en diciembre.
Este septiembre te lo ponemos fácil: te apuntas a las clases de Tone por 70 € al mes (9 clases) y la persona que traigas entrena gratis su primer mes. Son 22 plazas y se cierra el 31 de agosto.
Y si ya lo has dejado otras veces
Que hayas empezado y abandonado tres veces no dice nada malo de ti. Dice que las tres veces lo montaste de una forma que no aguantaba. Casi siempre es horario, exceso al principio, o ir solo — y las tres tienen arreglo antes de empezar, no después.
Si tienes dudas sobre por dónde empezar, escríbenos y te decimos con franqueza qué clase te encaja y a qué hora. Aunque acabes yendo a otro sitio.
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